SEX. El libro de la marca Madonna

Título: Sex
Marca: Madonna
Autor(es): Madonna - Steven Meisel - Fabien Baron
Editorial: Warner Books
Año: 1992
Cada vez que Madonna saca un disco nuevo, toda la industria musical y el mundo de la cultura popular en general quedan perplejos. Esto fue lo que ocurrió en 1992, cuando publicó SEX, su propio libro de marca, y revolucionó el universo de los coffee-table books.
Lo primero que se debe subrayar es que Madonna no es una cantante. Tampoco una escritora de cuentos para niños, actriz, artista o bailarina. Hoy, cuando es claro que está en la vanguardia del entretenimiento y que es uno de los íconos clave del imaginario colectivo del planeta, Madonna es, ante todo, una marca: la marca más sexy del mundo.
Pero nada de esto es casual. Ha sido una excelente arquitecta de su imagen y ha sabido posicionarse con una precisión pocas veces igualada por gerente de marca alguno, muchas veces a costa de sangre, sudor y lágrimas. Aunque ahorita todo lo puede, en sus comienzos tuvo que luchar contra el statu quo y poner en la mesa el tema de la sexualidad.

Muchos de sus seguidores más jóvenes no saben, por ejemplo, que cuando lanzó el video de Like a Prayer fue objeto de críticas durísimas de parte de la Iglesia. Tampoco que, a pesar de las críticas en su contra, apareció en un documental donde hablaba abiertamente del tema de la homosexualidad. Mucho menos, que publicó un libro de mesa a propósito de sus inquietudes y fantasías sexuales. Esta pieza, titulada SEX, entró en circulación a finales de 1992, un día después del lanzamiento del disco Erotica.

El libro contiene un sinfín de imágenes sexuales, en donde Madonna aparece desnuda o vestida con ropa descaradamente sugerente. A su lado deambulan modelos anónimos, pero también celebridades como los raperos Vanilla Ice, Big Daddy Kane, la modelo Naomi Campbell, el actor porno Joey Stefano y los actores Isabella Rossellini y Udo Kier. Aunque algunas de las fotografías fueron tomadas por Steven Meisel, buena parte del material provino de capturas de la película de Fabien Baron.

SEX nos muestra el lado más iconoclasta (otro más) de Madonna: pidiendo taxi desnuda en medio de la carretera; acariciándose frente a un espejo; amarrada por el cuello como una mascota; abrazándose con mujeres y hombres homosexuales; y sumida en un mar de situaciones eróticas. Estas imágenes vienen acompañadas por textos de su autoría, pero adjudicados a un personaje ficticio llamado Dita.

Pero ojo: NO ES PRONOGRAFÍA. Nada que ver. SEX es un libro absolutamente espectacular, pues plantea una visión sin censura de la sexualidad femenina de manera erótica y sensual, y ofrece una descarga visual fastuosa y genial (todas y cada una de las fotos podrían ser exhibidas en un museo sin problema). Pero, además, constituye uno de los mejores libros de marca que hemos visto: de hecho, es el libro de mesa más exitoso de la historia, pues a nivel mundial vendió un total de 1,5 millones de copias en tres días (en EBay se consigue, pero cuesta un riñón y medio).

Si bien SEX tiene un gran valor editorial, su papel estratégico también es clave: aunque despertó muchas voces de protesta y fue vetado en muchos países, le sirvió a Madonna para triplicar el ruido mediático de un lanzamiento discográfico tradicional. Pero también la ratificó como una marca sofisticada, vanguardista, y, sobre todo, como la reina y señora de la sexualidad en el plano internacional.

Actualmente no nos sorprende encontrarnos a Lady Gaga o a Britney Spears bailando en bola por televisión ni ver programas como The L Word o Queer Eye for the Straight Guy. Pero esto era diferente en los noventa: el mundo apenas comenzaba a entender la verdadera naturaleza del SIDA y había entrado en una camisa de fuerza extraña. Fueron voces como las de Madonna las que construyeron esta nueva visión de la sexualidad, menos intolerante, menos hipócrita y un poco más tranquila.
SEX es, entonces, un testimonio importante de una época de transición y una prueba de que los libros todavía pueden gestar revoluciones.

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